Yapa para tu negocio
Software para salones de uñas y manicura
Trabajas con las manos ocupadas y el teléfono sonando. Yapa contesta por ti: tus clientas reservan solas por un link y a nadie se le olvida la cita.
No puedes contestar el teléfono con las manos en un torno
Es el problema propio de este oficio y no lo tiene ningún otro: mientras trabajas, no puedes contestar. Los mensajes se acumulan, respondes tres horas después, y para entonces la que preguntaba ya reservó en otro lado.
Un link de reservas no es una comodidad: es dejar de perder clientas por no poder atender el teléfono a tiempo.
Tu link trabaja mientras tú trabajas
Pones tu link en la biografía de tu Instagram y en tu estado de WhatsApp. Quien lo abre ve tus servicios con precio y duración, elige el día y la hora que le sirve entre las que tienes libres de verdad, y deja su nombre y su teléfono.
Sin instalar nada, sin registrarse, sin contraseña. Le llega la confirmación por WhatsApp y a ti te llega el aviso.
Y si trabajas sola desde casa, es lo mismo: el link es tuyo, no del local.
Cada servicio con su tiempo, que aquí varían mucho
Un esmaltado semipermanente, un retiro, unas acrílicas nuevas y un relleno no duran ni parecido. Cada servicio lleva su duración y su precio, y el link solo ofrece los huecos donde entra completo.
Así no te encuentras con unas acrílicas reservadas media hora antes de cerrar.
El recordatorio, y la hora que se libera
Antes de la cita sale el recordatorio automático por WhatsApp con botón para confirmar o cancelar, a las horas que tú elijas.
Si cancelan, quien se apuntó a tu lista de espera para ese día recibe el aviso de que se liberó un hueco. La primera que responde se lo queda, y tú no tuviste que escribirle a nadie.
Anticipos, porque el material ya lo compraste
En este oficio la inasistencia duele doble: perdiste la hora y ya habías separado el material. Puedes pedir un anticipo y la cita queda apartada hasta que llegue.
La clienta transfiere a tu Nequi, tu Bancolombia o tu llave Bre-B y te manda el comprobante por el chat. Marcas que llegó y la cita queda firme, con aviso automático para ella. El dinero es tuyo desde el primer momento: no pasa por Yapa y no hay comisión.
Que vuelvan sin que tengas que perseguirlas
El relleno tiene fecha: tres semanas, un mes. Yapa sabe cuándo fue la última vez de cada clienta y te dice a quién le toca ya, para que le escribas desde tu propio WhatsApp con un mensaje que puedes dejar redactado a tu manera.
También guarda el historial de lo que se hizo cada vez, y te avisa de los cumpleaños.
Lo que entró este mes, sin sacar la cuenta a mano
Marcas las citas atendidas y cómo pagaron, y Yapa te arma lo facturado del día, de la semana y del mes, cuánto se fue en inasistencias y qué servicio se pide más.
Si trabajas con alguien más, cada una tiene su agenda y el reparto sale calculado.
Preguntas frecuentes
Las que de verdad se preguntan antes de decidirse. Contestadas sin rodeos.
¿Qué es una agenda para salón de uñas?
Es un sistema donde tus clientas reservan solas por un link, tú ves tu día ordenado con la duración real de cada servicio, y los recordatorios salen sin que tengas que escribirlos. En un oficio donde no puedes contestar el teléfono mientras trabajas, esa es la parte que más cambia el día.
¿Sirve si trabajo sola y desde mi casa?
Sí, y es de los casos donde más se nota. El link es tuyo, no de un local: lo pones en tu Instagram y tus clientas reservan directo. No necesitas local, ni equipo, ni recepción.
¿Cuál es el mejor programa gratis para agendar citas?
Depende de qué llames gratis. Casi todos los planes gratuitos del mercado dejan fuera justo lo que evita que pierdas dinero: los recordatorios. Te dan la agenda y te quitan la parte que hace que la gente aparezca. El plan gratuito de Yapa incluye la agenda, el link público y tu ficha de clientes; los recordatorios automáticos van en los planes de pago porque cada mensaje de WhatsApp cuesta dinero de verdad y preferimos decirlo a esconderlo. Antes de eso tienes 10 días con todo abierto, sin tarjeta.
¿Puedo pasarme si ya uso otro sistema?
Sí, y esa mudanza la hacemos nosotros. Nos mandas lo que tengas —un Excel, una lista de contactos, lo que te deje exportar tu sistema actual— y te lo dejamos cargado: clientes, teléfonos, servicios y precios. No empiezas con la agenda en blanco. Y si algún día te quieres ir, te damos tus datos en un archivo, gratis y sin pelear: está escrito en nuestros términos.
¿Mis clientes tienen que descargar una aplicación?
No, y es lo primero que hay que entender de Yapa. Tu cliente abre un link, elige el día y la hora, deja su nombre y su teléfono, y listo. No se registra, no pone contraseña, no instala nada. La confirmación le llega por WhatsApp, que es donde ya mira. Pedirle a alguien que se baje una app para cortarse el pelo es la forma más rápida de que no reserve.
¿Y si no soy bueno con la tecnología?
La configuración inicial son cuatro cosas: cómo se llama tu negocio, a qué hora abres y cierras, qué servicios haces y cuánto cuestan. Diez minutos. A partir de ahí compartes tu link por WhatsApp o lo pones en tu Instagram y ya está funcionando. Si te atascas, escribes y te ayudamos a dejarlo montado.
¿Cómo evito que la gente reserve y no aparezca?
Con dos cosas, y se pueden usar juntas. La primera es el recordatorio automático por WhatsApp antes de la cita: en el negocio que medimos, las inasistencias eran 1 de cada 13 citas y $270.000 en un solo mes. La segunda es el anticipo: quien reserva transfiere una parte y hasta que no llega, la hora no queda confirmada. Tú decides si lo pides siempre, solo en ciertos servicios, o nunca.
¿Puedo cobrar un anticipo sin tener datáfono ni pasarela?
Sí. El cliente transfiere a tu Nequi, tu Bancolombia, tu llave Bre-B o donde tú digas, y te manda el comprobante por el mismo chat. Cuando lo ves, marcas «ya me pagó» y la cita queda firme; a tu cliente le llega el aviso de que su plata llegó. No hay comisiones de por medio porque el dinero nunca pasa por nosotros: va directo a tu cuenta.
¿Sirve si somos varios y cada uno tiene su agenda?
Sí. Cada persona del equipo tiene su propia agenda y ve solo lo suyo; tú, como dueño, las ves todas. Al reservar, el cliente puede elegir con quién quiere ir o dejar que le toque el que esté libre. Y cuando entra una cita, le llega el aviso por WhatsApp a quien la va a atender, no solo a ti.
¿Cuánto cuesta?
Depende de cuántas personas atiendan, porque es lo único que hace que el sistema cueste más. Empieza con 10 días de prueba con todo desbloqueado y sin tarjeta; si al terminar no haces nada, te quedas en el plan gratuito. No hay permanencia ni cargo por darte de baja.
¿Puedo cobrar distinto según el servicio?
Sí. Cada servicio tiene su precio y su duración, y el anticipo se calcula como un porcentaje de ese precio. Puedes pedirlo solo en los servicios largos y dejar los cortos sin anticipo.
¿Funciona en Colombia y en Chile?
Sí, y no es lo mismo que «está traducido». Cada negocio guarda su propia zona horaria, su moneda y el formato de teléfono de su país, así que los recordatorios salen a la hora que toca y los precios se escriben como se escriben allí. Hoy hay negocios funcionando en los dos países.
Diez días con todo abierto, y sin dejar la tarjeta
Si al terminar no haces nada, te quedas en el plan gratuito. No hay permanencia ni cargo por darte de baja.
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