Yapa para tu negocio
Software para peluquerías y salones
Servicios de tres horas, clientas que se acuerdan a última hora y un teléfono que no para. Yapa te ordena la agenda sin que tengas que contratar a alguien para contestarlo.
En una peluquería, una hora perdida no es una hora
En una barbería una inasistencia cuesta cuarenta minutos. En una peluquería, una clienta que reservó un color y no llegó te deja tres horas muertas en mitad del día, y esas tres horas no se rellenan con nadie que pase por la puerta.
Por eso el problema no es «tener agenda». Es que la agenda sepa cuánto dura cada cosa, que la clienta se acuerde, y que si se cae haya alguien a quien ofrecerle el hueco.
Cada servicio con su duración real
Un corte no ocupa lo mismo que unas mechas. En Yapa cada servicio tiene su duración y su precio, y el link solo ofrece las horas donde ese servicio cabe entero.
Eso evita el error clásico: alguien reserva un color a las siete y media cuando cierras a las ocho. Si no cabe, no se ofrece.
Una agenda por estilista, y la clienta elige
Cada estilista tiene su propia agenda y entra a ver solo la suya. Tú, desde el panel, las ves todas juntas o filtras por persona.
Al reservar, la clienta puede pedir a quien le hace siempre el color o dejar que le toque quien esté libre. Cuando entra una cita, el aviso por WhatsApp le llega a quien la va a atender, no solo a la dueña.
Reservas por link, sin que nadie instale nada
Tu peluquería tiene un link propio. Va en la biografía de tu Instagram, en tu estado de WhatsApp, en la tarjeta que entregas.
Quien lo abre ve tus servicios con precio y duración, elige día y hora entre las que realmente te quedan libres, y reserva dejando su nombre y su teléfono. Sin registro, sin contraseña, sin aplicación.
A las once de la noche, un domingo, cuando decide que quiere cambiar de color. Que es cuando la gente lo decide y cuando tú no estás para contestar.
Recordatorio por WhatsApp y lista de espera
Antes de cada cita sale el recordatorio automático por WhatsApp, con las horas de antelación que tú digas y con botón para confirmar o cancelar.
Y si te cancelan, la hora no se queda muerta: quien se apuntó a tu lista de espera para ese día recibe un aviso de que se liberó. La primera que conteste se la queda.
Anticipos para lo que de verdad duele
Puedes pedir anticipo solo en los servicios largos o caros y dejar el corte sin él. La clienta transfiere a tu cuenta y su hora queda apartada hasta que el pago llegue.
El dinero va directo a ti, sin comisión de por medio, porque no pasa por nosotros. Y puedes ponerle un plazo: si el anticipo no llega en el tiempo que fijes, la hora vuelve al link para que otra la tome.
La ficha de tu clienta, con lo que se le hizo
Cada clienta guarda su historial: qué se hizo, cuándo, con quién y cuánto pagó. Puedes dejar notas —la fórmula del color, la alergia, lo que pidió la última vez— y las tienes delante en la siguiente cita.
Yapa además te dice quién lleva meses sin volver, para que le escribas desde tu propio WhatsApp, y te recuerda los cumpleaños del mes.
Cierre de caja y comisiones
Al final del día marcas qué se atendió y cómo pagaron. Te queda lo facturado del día, de la semana y del mes, lo que se perdió en inasistencias y el reparto de comisiones por estilista, calculado solo.
Preguntas frecuentes
Las que de verdad se preguntan antes de decidirse. Contestadas sin rodeos.
¿Qué es un software de gestión para peluquerías?
Es un programa que junta en un sitio la agenda, la ficha de tus clientas, los servicios con su duración y precio, y las cuentas del salón. La parte que más se nota no es el orden interno: es que tus clientas puedan reservar solas por un link y que dejen de escribirte a deshora.
¿El sistema entiende que un color dura más que un corte?
Sí, y es de lo primero que se configura. Cada servicio tiene su duración, y el link solo ofrece horas donde ese servicio cabe completo antes de cerrar. Nadie va a poder reservarte tres horas de trabajo cuando te queda una.
¿Cuál es el mejor programa gratis para agendar citas?
Depende de qué llames gratis. Casi todos los planes gratuitos del mercado dejan fuera justo lo que evita que pierdas dinero: los recordatorios. Te dan la agenda y te quitan la parte que hace que la gente aparezca. El plan gratuito de Yapa incluye la agenda, el link público y tu ficha de clientes; los recordatorios automáticos van en los planes de pago porque cada mensaje de WhatsApp cuesta dinero de verdad y preferimos decirlo a esconderlo. Antes de eso tienes 10 días con todo abierto, sin tarjeta.
¿Puedo pasarme si ya uso otro sistema?
Sí, y esa mudanza la hacemos nosotros. Nos mandas lo que tengas —un Excel, una lista de contactos, lo que te deje exportar tu sistema actual— y te lo dejamos cargado: clientes, teléfonos, servicios y precios. No empiezas con la agenda en blanco. Y si algún día te quieres ir, te damos tus datos en un archivo, gratis y sin pelear: está escrito en nuestros términos.
¿Mis clientes tienen que descargar una aplicación?
No, y es lo primero que hay que entender de Yapa. Tu cliente abre un link, elige el día y la hora, deja su nombre y su teléfono, y listo. No se registra, no pone contraseña, no instala nada. La confirmación le llega por WhatsApp, que es donde ya mira. Pedirle a alguien que se baje una app para cortarse el pelo es la forma más rápida de que no reserve.
¿Y si no soy bueno con la tecnología?
La configuración inicial son cuatro cosas: cómo se llama tu negocio, a qué hora abres y cierras, qué servicios haces y cuánto cuestan. Diez minutos. A partir de ahí compartes tu link por WhatsApp o lo pones en tu Instagram y ya está funcionando. Si te atascas, escribes y te ayudamos a dejarlo montado.
¿Cómo evito que la gente reserve y no aparezca?
Con dos cosas, y se pueden usar juntas. La primera es el recordatorio automático por WhatsApp antes de la cita: en el negocio que medimos, las inasistencias eran 1 de cada 13 citas y $270.000 en un solo mes. La segunda es el anticipo: quien reserva transfiere una parte y hasta que no llega, la hora no queda confirmada. Tú decides si lo pides siempre, solo en ciertos servicios, o nunca.
¿Puedo cobrar un anticipo sin tener datáfono ni pasarela?
Sí. El cliente transfiere a tu Nequi, tu Bancolombia, tu llave Bre-B o donde tú digas, y te manda el comprobante por el mismo chat. Cuando lo ves, marcas «ya me pagó» y la cita queda firme; a tu cliente le llega el aviso de que su plata llegó. No hay comisiones de por medio porque el dinero nunca pasa por nosotros: va directo a tu cuenta.
¿Sirve si somos varios y cada uno tiene su agenda?
Sí. Cada persona del equipo tiene su propia agenda y ve solo lo suyo; tú, como dueño, las ves todas. Al reservar, el cliente puede elegir con quién quiere ir o dejar que le toque el que esté libre. Y cuando entra una cita, le llega el aviso por WhatsApp a quien la va a atender, no solo a ti.
¿Cuánto cuesta?
Depende de cuántas personas atiendan, porque es lo único que hace que el sistema cueste más. Empieza con 10 días de prueba con todo desbloqueado y sin tarjeta; si al terminar no haces nada, te quedas en el plan gratuito. No hay permanencia ni cargo por darte de baja.
¿Puedo guardar la fórmula del color de cada clienta?
Sí, en las notas de su ficha. Queda guardado con su historial y lo ves al abrir la cita siguiente, sin buscar en cuadernos ni en chats viejos.
¿Funciona en Colombia y en Chile?
Sí, y no es lo mismo que «está traducido». Cada negocio guarda su propia zona horaria, su moneda y el formato de teléfono de su país, así que los recordatorios salen a la hora que toca y los precios se escriben como se escriben allí. Hoy hay negocios funcionando en los dos países.
Diez días con todo abierto, y sin dejar la tarjeta
Si al terminar no haces nada, te quedas en el plan gratuito. No hay permanencia ni cargo por darte de baja.
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